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quarta-feira, 22 de maio de 2013

Señor, ahora que mi piel y la suya...

Señor,
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo «collage» en el agua,
no es el mejor momento para hablarle,
desde luego,
pero aprovechando que estoy arriba
y usted debajo,
quisiera decirle
-casi no me atrevo con sus ojos-
que no puedo más,
que voy a pararme.

-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra,
y otra...-


Señor, si usted sabe...


Señor,
si usted sabe
que yo ahora estoy celosa
por lo que me ha dicho,
tenga al menos el detalle de no hacérmelo notar durante
la cena.

(Nunca en mi vida enrollé espaguetis con tanto odio.)

Almudena Guzmán, La Playa del Olvido, Altair, 1984

terça-feira, 21 de maio de 2013

La ventana me remite a su coche

La ventana me remite a su coche,
el coche al beso,
el beso a la oreja que anda siempre perdiendo pendientes,
la oreja a la boca,
la boca a las medias porque las rompe,
las medias al...
-¿Tienes un bolígrafo de más?
-Toma, y a ver si dejas de pedirme cosas,
que contigo al lado no hay quien coja un apunte,
Mari Carmen.

Almudena Guzmán, La Playa del Olvido, Altair, 1984

segunda-feira, 20 de maio de 2013

Foto antigua

Y esa monicaca de chocolate hasta los kikis de rosados lacitos soy yo.
Quién lo diría.
Quién adivinaría en esos ojitos dulces un atisbo, sólo un atisbo de
amargura.
¡Si ella, la otra yo, la que fue voraz consumidora de leche condensada,
me conociera ahora!
Ahora que estoy hecha un asco, ajada, sin luz, luciérnaga exenta de
brillantes culebreos.
Qué pena.
La abstracción de mi mente ha culminado en un monolito de sal. Y ya
no quiero escribir más.

Almudena Guzmán, La playa del olvido, Altair 1984.